La caldera siempre falla el primer día de frío. Lleva meses parada y, justo cuando la necesitas, no arranca, hace ruido o los radiadores se quedan tibios. Con diez minutos de revisión en otoño te ahorras la mayoría de esas averías y las prisas de noviembre, cuando todo el mundo llama a la vez.
1. Comprueba la presión del circuito
Mira el manómetro de la caldera con la calefacción apagada y en frío. Lo normal en una vivienda es que marque entre 1 y 1,5 bar. Si está por debajo de 1, la caldera puede bloquearse o no llegar a encender; si pasa de 2,5 con el agua caliente, algo no va bien (vaso de expansión o válvula de seguridad).
- Si la presión está baja, se rellena desde la llave de llenado, poco a poco y vigilando el manómetro.
- Si tienes que rellenar cada pocas semanas, hay una fuga en el circuito: no basta con volver a llenar.
2. Purga los radiadores
Con el verano entra aire en el circuito, y el aire hace que los radiadores calienten solo por abajo o hagan gorgoteo. Para purgarlos:
- Enciende la calefacción un rato y luego apágala.
- Con un recipiente debajo, abre la llave de purga del radiador hasta que salga agua sin aire.
- Ciérrala y repite en todos los radiadores, empezando por los más cercanos a la caldera.
- Vuelve a revisar la presión: al purgar baja y puede que tengas que rellenar.
Consejo del técnico: si un radiador sigue frío por arriba después de purgarlo, o si calientan los de un extremo de la casa y los del otro no, el problema suele ser de equilibrado o de suciedad en el circuito. Ahí ya no es cosa de purgar más.
3. No te saltes la revisión obligatoria
Las calderas de gas tienen que pasar un mantenimiento periódico por parte de un técnico habilitado, según el Reglamento de Instalaciones Térmicas en los Edificios (RITE). Además de ser obligatorio, es lo que detecta a tiempo una mala combustión, un quemador sucio o una salida de humos obstruida. Si no recuerdas cuándo fue la última, probablemente toca.
Señales de que la caldera necesita un técnico
- Se bloquea o muestra un código de error cada vez que la enciendes.
- La llama es amarilla o naranja en lugar de azul.
- Hace ruidos nuevos: golpes, silbidos o zumbidos.
- Pierde presión una y otra vez, o gotea por debajo.
- El agua caliente sale a temperatura irregular.
Importante: si notas olor a gas, no enciendas luces ni aparatos eléctricos, cierra la llave del gas, abre ventanas y sal de casa antes de llamar al teléfono de urgencias de tu distribuidora.
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